Hemeroteca del mes Noviembre 2009
Las Miko (巫女, Miko?) son sirvientes de los templos shinto japoneses (jinja) desde el comienzo de la era Sengoku, disfrutan de una alta posición social y proceden, en muchos casos, de las familias de los sacerdotes.

En tiempos antiguos, las mujeres que tenían trances y que transmitían las palabras de un dios era llamada miko, pero no del mismo modo como las pitonisas del Oráculo de Delfos en Grecia.
Después, las miko fueron mujeres jóvenes que atendían los templos Shinto. Los roles de la miko incluyen llevar a cabo danzas ceremoniales (miko-mai) y asistir a los monjes en las ceremonias de matrimonio. Hoy en día se pueden encontrar a las miko en muchos templos Shinto. Entre sus tareas están asistir a los eventos del templo, realizar bailes, rituales y la adivinación.
Es algo difícil asignar una traducción específica al equivalente japonés de la palabra miko, pero los términos profeta, médium (como en el Oráculo), asistente del templo, sacerdotisa, monja o hechicera son a veces usados.
Supuestamente las miko siempre eran vírgenes durante toda su vida, pero esto está bastante lejos de la realidad. Es probable que una mujer que sirvió como miko, al casarse, abandona sus tareas en el templo y se ocupa de su esposo y su familia.
El vestido tradicional de una miko es una chihaya, que consiste en una hakama (falda dividida) de color rojo escarlata, una camisa blanca con hombros sueltos y un tabi.
Estatua de Izumo no Okuni
Dan origen con su danza ritual a formas teatrales como el kabuki o las shirabyōshi (bailarinas y cantantes, 白拍子) y las marionetas. La miko Izumo no Okuni daría origen con sus danzas al nacimiento del teatro kabuki.
En la literatura, manga y anime con frecuencia presentan a las miko como heroínas que luchan contra los malos espíritus, demonios y fantasmas. En los RPGs occidentales, son a veces tratadas en clases equivalentes como Clérigos y ocasionalmente Santos Caballeros.
En dichas historias, las miko son descritas generalmente como muy hábiles en una variedad de artes marciales con el uso de armas tradicionales japonesas, como el yumi (arco), tanto (cuchillo), o alguna de las espadas japonesas: katana, wakizashi, etc. Las miko también son hábiles en la magia, especialmente en el o-fuda.
En algunas historias románticas y comedias bishoujo, las miko a veces son adolescentes o chicas atractivas pero muy serias y temperamentales que son incapaces de relacionarse con chicos (como una especie de miedo u odio hacia ellos). Sin embargo hay excepciones como en la serie Inuyasha, en que la miko Kikyō se enamoró de Inuyasha, siendo éste mitad demonio (hanyou).
Recientemente en el manga y anime se menciona a la Kuro Miko (Miko Oscura), que es una contraparte de la miko tradicional, frecuentemente sirven a monjes renegados o hechiceros malignos (o son libres por su cuenta) y que por lo general son antagonistas de las miko. Como las miko, está entrenada en artes similares y pueden manejar armas. Las kuro miko son muy apegadas a la demonología y tienen un fuerte conocimiento de la magia negra.
Las kuro miko usan también chihaya, pero los colores tienden a ser oscuros (usan los esquemas de negro y púrpura o negro y dorado). En algunas series de anime, las kuro miko usan máscaras mientran hacen sus rituales para hacer efecto en éste y para esconder sus identidades. Sin embargo no existen en la realidad.
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La sincóresis; esto es, la concesión.
Si se cede al adversario directamente, diremos epicóresis.
Epítrope, más en concreto, supone concesión al adversario, sobre su punto de vista, como si no tuviera importancia lo que dice, o como si el llevar razón fuera precisamente la prueba de su fracaso: lo que se hace con los orates, con los niños y con los cónyuges (se oye mucho a los psicólogos y a los sociólogos, ahora, decir conyugue, en vez de cónyuge).
Viene a ser lo mismo que encogerse de hombros y dejar que el contrario u otras personas comprendan el sentido verdadero de la ironía. Por ejemplo, decir así: Me llama usted bajito, y es cierto; no soy más alto que Napoleón.
Por lo demás, la paromología supone aceptar una objeción y luego añadir que eso mismo puede aplicarse, y con más exactitud, al adversario. Algo muy similar a la figura llamada antrístrofa, sobre la que acaso nos extendamos más adelante, alguna vez, algún día, siquiera sea por lo bonito que suena.
Ahora, una pausa, por si alguien necesita irse a hacer pis.
(II)
Estos son los signos fundamentales: Disciplina (llamada también semasiología, semiótica, semántica y sematología). Estudia todas las formas de los procesos de los signos lingüísticos y no lingüísticos, lo cual ya es el colmo de estudiar, tanto naturales como convencionales.
Nos referimos con mayor extensión a la semántica, dejando a un lado la semiótica, que es término usado más fundamentalmente, e incluso fundamentalistamente, por los etólogos, cuando analizan el comportamiento significante de los póngidos al golpearse los pechos, si previamente se les han puesto sujetadores de color rosa fresa.
La semántica, así las cosas, es la parte de la semiótica que estudia la significación de los signos.
Verbi gracia, por qué el gorila, con el sostén puesto, se golpea los pechos más suavemente; como si en vez de llamar a la guerra, y aun siendo del género masculino, se palpara en busca de una posible tumoración en las mamas.
La pragmática, según tal praxis gorilesca, será, pues, la parte de la semiótica que estudie la función de los signos. Por ejemplo, el del porqué de la acción darviniana de rascarse el forro de los cojones mientras observaba a un mono rascarse los sobacos.
(III)
Una demostración:
Cuando en un diario se introducen diástoles, prodúcese la extrasistolia dicataléctica de la diatriba.
Suelen, por ello, ser gentes que consumen buenas cantidades de ansiolóticos, los que escriben diarios.
Únicamente así se explica esa dicalogía tan común al escritor de diarios. No son, siquiera, palinódicos. Son exclusivamente díptricos en su afán reduccionista. Su didactismo afectado resulta dicrónico. Pretendiendo la diéresis bucólica, tan propia de Homero y en general de los poetas griegos, no hacen sino mera didascalia de esa didáctica pretendida. Siempre, cuando se toman un tranquilizante los escritores de diarios, siempre se huelen los dedos pues gustan del tacto dilógico que el medicamento dejara en sus yemas.
Como son poéticos y dímetros, cualquier día se tiran encima el aceite de la sartén y se fríen los huevos.
En su apoteosis aptrónima, y como quien a tales géneros de la escritura propende suele estar ya un poco senil, sobre todo si se produce en el género memorialista, olvida irse con presteza a los retretes. O no le da tiempo a llegar, por su lentitud. En su Arcadia marrón, sin embargo, no pasan del apriorismo evidente. De manera que, cuando envían a la criada a por recado de escribir, a la papelería más próxima, suele ella, fámula hirientemente certera, confundirse, y pide papel higiénico.
(IV)
Al final, el escritor de diarios o de memorias, pues presenta un acentuado negativismo, rehusaba con tenacidad la petición de que hiciera un dibujo.
La petición se la hacía una cuidadora del psiquiátrico donde lo habían recluido.
De repente, sin embargo, pidió una regla, que le fue proporcionada (también se quiere decir con esto que no era ni una regla muy larga, ni una regla corta).
Procedió a medirse un pelo que le asomaba por la nariz.
Sin duda porque al tirarse del pelo con las uñas, para medirlo, sintió un cosquilleo, estornudó violentamente.
Como cayeran sus mocos en la superficie plástica de la regla, dijo con mucha solemnidad:
–Soy el doctor Fleming y he preñado a esta regla. Ahora, ustedes, los médicos, tendrán que decorar mi habitación para cuando se produzca el magnífico alumbramiento.
Pero las enfermeras de los manicomios, como suelen tener bigote, se sintieron ofendidas.
–Oiga usted –le soltó una de ellas–, que ninguna de nosotras ha abusado deshonestamente de su persona.
Como le castigaron a soportar diez reglazos en cada mano, con la regla a la que consideraba preñada, y como de resultas de ello le sangraran las palmas de las manos, creyó que su esposa había tenido un aborto.
Se suicidó como se suicidan tantas veces los locos; esto es, volviéndose cuerdo, que no razonable: contrajo matrimonio con una enfermera, como en las películas americanas.
La noche de bodas fue muy ruidosa.
¿Cabría explicar los pedos vaginales que se le fueron a la enfermera, al amparo de las modulaciones producidas por el sistema límbico? Ha de tenerse en cuenta que fue ella la salvación del pobre intelectual diarista.
Téngase en cuenta que la mayor parte del ímput al hipotálamo llega por detrás: a través del córtex entominal y del subículum. La emoción del pedo vaginal sería de trasunto semejante, toda vez que se produce más vehementemente en el coito a tergo –coñero, naturalmente, aunque también para la sodomización de la doña pudiera el intelectual diarista adoptar la posición a tergus.
Los poetas, empero, han de alejarse del determinismo científico. De igual manera debe, quien propenda a la excelsitud poética, olvidar las codificaciones impuestas por el dicho género literario. Una cultura honda, conduce, inevitablemente, a la música, en tanto su lenguaje resulta en exclusiva diferenciador. Aunque no esté la música exenta, al igual que la ciencia, no ya de un claro determinismo, sino de una evidente ideologización. Y aunque bien pueda servirnos la música, y en especial la sacra, la más ardientemente amorosa, la más teológicamente arrebatada y sensual, para exponer las virtualidades místicas, extáticas, del pedo vaginal, no debemos dejar sin crítica lo que expusiera San Pío X en su Motu Propio, que posteriormente ampliaría Pío XI en su Divini Cultus Sanctitatem. Todo sea en aras de la mayor y más liberal solidaridad con las esposas.
El Motu Propio asegura que las mujeres son incapaces de desempeñar el oficio de cantor, por lo que no pueden ser admitidas a formar parte de la capilla musical. Y sigue: Si se quiere tener voces agudas de tiples o contraltos, deberán ser de niños, según antiquísimo uso de la Iglesia.
De ahí que los esposos, ya en aquella noche de los pedos vaginales de la enfermera amantísima, considerasen, al modo chino, casi, una desgracia concebir una hembrita, en vez de un machito.
No obstante, y a la espera de las ecografías, buscaron amparo y consuelo en Cicerón.
Recitó el esposo, intelectual diarista:
–Est autem in dicendo quidam cantus obscurior.
Bah, no lo traduzcamos; parafraseémoslo, mejor, que tampoco el intelectual era muy ducho en latines. Así, digamos que, de lo expuesto por Cicerón, se colige que el pedo vaginal, expresión más tierna que la palabra amorosa, es un ruido donde se encierra un canto.
Siguieron, pues, con aquella música celestial, mucho más rato.
Al día siguiente, él mismo ayudó a la esposa a ceñirse a las tetas las cinchas de pretoriana.
Eran un matrimonio feliz.
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Yamabushi (山伏, Yamabushi? literalmente “guerrero de la montaña”), se refiere habitualmente a los monjes ascetas y guerreros japoneses que seguían el Shugendo llevando vida solitaria en la montaña, aunque asociados a determinados templos. Participaron ocasionalmente en batallas y escaramuzas junto a los samurái y los sōhei.

Los Yamabushi comenzaron como yamahoshi, grupos aislados en la montaña de ermitaños, ascetas u “hombres santos”, quienes seguían el camino del shugendo, una búsqueda de las energías espirituales, místicas o sobrenaturales obtenidas a través del ascetismo. Se desconoce el fundador de esta tradición, pero muchos son los mitos que señalan como tal a En no Gyoja, personaje que presenta, en muchos casos, similitudes con la leyenda del mago Merlín en Inglaterra. Los hombres que siguieron este camino recibieron numerosos nombres, por ejemplo, kenja, kenza y shugenja. Estos místicos de la montaña llegaron a ser conocidos por sus habilidades mágicas y conocimientos de lo oculto; siendo solicitados como curanderos, sanadores o mediums, conocidos como miko.
La mayor parte de estos ascetas, además de su dedicación al shugendo, estudiaban las enseñanzas de la escuela Tendai del budismo o bien las del budismo Shingon, establecido por Kobo Daishi en el siglo VIII. Shingon fue una de las primeras escuelas esotéricas del budismo japonés, según la cual la iluminación se consigue a través del aislamiento, el estudio y la contemplación tanto de uno mismo como de la naturaleza y del mándala, imágenes esotéricas propias de la filosofía budista. Las escuelas Shingon y Tendai encontraron en las montañas el lugar ideal para esta clase de aislamiento y la contemplación de la naturaleza.
En sus retiros en la montaña, estos monjes no sólo estudiaron la naturaleza y los textos e imágenes religiosos y espirituales, sino también una variedad de artes marciales. Es cuestionable la idea de que, desde ese aislamiento, tuvieran que defenderse de bandidos, samuráis u otros monjes, pero la idea de estudiar artes marciales como medio de mejora personal en lo mental y lo espiritual, no exclusivamente en lo físico, ha sido siempre un elemento presente en la cultura japonesa, más allá de las exigencias específicas de cualquier secta religiosa. Así, al igual que los sohei, los yamabushi llevaron a ser tanto guerreros como monjes.
Mientras que su reputación como conocedores de lo místico iba aumentando, al igual que su organización, muchos de estos maestros de las disciplinas ascéticas comenzaron a ser designados a las altas posiciones espirituales en la jerarquía de la corte. Los monjes y sus templos comenzaron a ganar influencia política. Durante el período Nanboku-cho, en los siglos XIII y XIV, los yamabushi habían formado cohortes organizadas llamadas konsha. Éstas, junto con los sōhei y otros monjes, comenzaron a tomar la dirección desde los templos centrales de sus sectas. Ayudaron al emperador Go-Daigo en sus tentativas por derrocar al shogunato de Kamakura, demostrando sus habilidades de guerrero llegando a desafiar a los ejércitos de samurais del shōgun.
Varios siglos más tarde, durante el período Sengoku, los yamabushi se podían encontrar entre los consejeros y los ejércitos de prácticamente cada competidor importante para el dominio de Japón. Algunos, conducidos por Takeda Shingen, ayudaron a Oda Nobunaga contra Uesugi Kenshin en 1568, mientras que otros, incluyendo al abad Sessai Choro, apoyaron a Tokugawa Ieyasu. Muchos lucharon junto a los también monjes, los Ikko-ikki, contra Oda Nobunaga, quien los derrotó, poniendo fin a la época de los monjes guerreros.
Los sacerdotes japoneses Yamabushi son religiosos únicos en el Japón.
Actualmente se cree que pertenecen al Budismo Japonés. Pero entre los budistas de China, Corea e India no existe esta costumbre. La tradición yamabushi existió en Japón aun antes de que el Budismo fuera importado en el siglo VII. La ropa usada por los yamabushi es básicamente blanca, aunque pueden encontrarse otros colores. En la frente se colocan una pequeña caja negra llamada tokin, que se ata a su cabeza con un cordón negro.
Como los demás monjes guerreros, los yamabushi eran expertos en el uso de una amplia variedad de armamento. No debe sorprender encontrar referencias a ellos luchando con arco y flecha o con espada y daga. Sin embargo, al igual que sucedía con los sōhei y los Ikkō-ikki, el arma más utilizada por los yamabushi era la naginata.
Además de sus capacidades espirituales o místicas, a menudo se atribuye a los yamabushi un nivel experto en la práctica del ninjutsu, el arte del ninja. Se sabe que los monjes de la montaña habían luchado junto a los ninja, ayudándolos de múltiples maneras desde la clandestinidad. Y se sabe que una práctica común de los ninja era disfrazarse de monjes o ascetas de la montaña, para pasar más fácilmente inadvertidos en ciertos ambientes. Muy probablemente, esto último pudo haber sido fuente de confusión; puesto que parece inverosímil que un número significativo de yamabushi llegasen a ser expertos en ninjutsu.
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…LOS BICHOS…
Muchos ya los conocereis, pero nunca está de más hacer alguna reflexión, si es posible.
[PDF]
…ni asteroides, ni cometas, ni frío, ni calor, ¡y cuál conejos rositas de pilas!…
…por supuesto que no tengo palabras, pero tengo gato.
taLué
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Este códice fue encontrado en una cueva en la sierra de Chiapas en 1965, perteneció al doctor José Saenz quién se los mostró al mayista Michael Coe en el club Grolier de Nueva York.
Es un fragmento de 11 páginas pobremente conservado, y se ha determinado que debió pertenecer a un libro con 20 páginas.
Actualmente está guardado en un museo de México, pero no expuesto al público. Las páginas son mucho menos detalladas que las de los otros códices. En cada página siempre se encuentra la figura de un personaje mirando hacia el lado izquierdo de la página e invariablemente sosteniendo un arma o algún instrumento. Arriba de cada página hay un número. En la parte inferior parece haber una lista de fechas.











Ya, ke esta chungo y eso, pero es ke esta mayor, ke le vamos a hacer, es lo ke tienen los kodices, ahora no me digas pa ke esta en papiro ke yo me las piro y no en piedra monda y lironda tallada a cincel komo era kostumbre en la époka.
Ke lo disfrute kada kual kon su fruta.
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Pero ninguna de ellas es descarada, o sí, según se vea. Para los acostumbrados a presenciar el tejemaneje del poder, el silencio público sobre el tema ucraniano nos sigue pareciendo irresoluto y lleno de enigmas del tipo “qué dirán” cuándo quieran decir algo o “de qué les sirve” este ensayo de peste y epidemia local.
A esto podemos sumarle que parece que nadie está por la guerra y aunque sabemos que todos están preparados, ahora es Irán quién deja ver sus maquinas de jugar a la guerra como diciendo aquello de ¡Al loro, que nosotros no somos Irak!
Y sin embargo, y ante la normal ausencia de discursos universales de no se qué presidente en relación a no se qué marcianos (la apuesta sigue en pie pero nadie apuesta en contra) la tecnología sí que nos desgrana futuros ya hipotetizados aquí o en cualquier otra página de presuntos “locos”, lo cual parece confirmarnos la teoría de que alguien quiere desviar las fés religiosas hacia una nueva fé, y la verdad, a la velocidad que se suceden las noticias de nuevos avances y desarrollos, parece que nos quieren resbalar por el tobogán de adorar al laboratorio y al bosón de Higgs, amén.
Y es que esta noticia, ya enlazada aquí por Chitauri, seguro que pasado-mañana ya es antigua:
También es verdad que la tecnología no es infranqueable y puede que por sus rendijas podamos aclarar algo antes de los implantes…¿voluntarios?…
Luego ya, que alguien lo flipe demasiado antes de tiempo pues vale, pero vamos, hoy por hoy, no compro:
Mala inversión si los agoreros anti-ciencia se salen con la suya y el “cacharrito” se va de madre…que no creo, la verdad:
Afortunadamente, tenemos la suerte de tener cerca a los vigilantes del apocalipsis en cualquiera de sus formas:
Sea físico o político, que el político como que lo veo más posible, incluso cercano, inminente ya no sé, hay algunos pasitos más que dar:
Pero también afortunadamente otros vecinos tienen hecha la lista de las compras, máscaras anti-gas incluídas, de 3M, o sea, hincha los bolsillos de los amos antes de palmar de todos modos…hmmmm…¡qué buena idea!
sangreyhonor Dice:
Y recordad que el apocalipsis de nuestros hermanitos mayores es un apocalipsis de luz y amor:
Esta vez el ataque lo detuvieron “ellos” aunque lo lanzó “él”. En fin, como dijo no sé quién, la información con humor cala más hondo, imagino que será dependiendo de qué información, pero está bien, si usted no se ríe es porque se lo cree, y cada uno es libre de creerse lo que quiera…de reirse, también.
Eso sí, copiarnos desarrollos y paranoias a los demás se les da de puta madre o, ¿quién no pensó alguna vez que estaba monitoreado mientras jugaba?, ¿quién no pensó alguna vez que más tarde o temprano recurrirían a estos viveros de héroes virtuales?, en fin, yo seguiré jugando a Larry…por si acaso…
Y eso que lo que es de publicidad no tienen ni puta idea…¡Windows!, ¡hamburguesas gigantes!, ¡japoneses!, joder, no entiendo nada, no compro…
Menos aún cuando ya sabemos cosas que podrían poner patas arriba el sistema de las cosas:
Ah, por cierto, Teresa Forcades y el Congreso de Ciencia y Espíritu en estos momentos en Telecinco, en el puesto 9 del ranking de un programa que presenta un individuo.
¿Se ha ganado una batalla?, ¿la gente no es tan tonta cómo parece/mos?, ¿me servirán para algo estas gafas de cartón?…
…ah, preguntas, siempre preguntas.
Talué
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… y no a hablar de lo ke opine el personal, ke me da lo mismo, ke para eso tengo mi blog personal …
nah, ke os dejo aquí una versión preliminar del kapítulo 4 de ese hito nacional, mundial y, ¿por ké no decirlo?, GALÁCTICO (komo el periodismo) … ke será “Mierda Kosmika”–menudo tochako, ya lo siento ya. No la he akabado de revisar luego seguro ke tendrá gazapos. Se aceptan krítikas, pero seguramente me las pasaré por el forro de los kojones.
Está wapi yo kreo: salen motores de hipervelocidad para naves espaciales y super-organismos del tamaño de un universo. tambien se verá komo Newton o Francis Bacon creían en el 2012.
Capítulo 4
La partícula de Dios
y los tecnopadres
Lo que los hombres realmente quieren no es el conocimiento sino la certidumbre.
Bertrand Russell—Filósofo, matemático y escritor inglés.
Quizá podría considerarse la fijación en aislar la supuesta “partícula del espíritu” (kosa ke se argumentaba en el kapítulo anterior) como análoga a una de las tareas que el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) pretende llevar a cabo en Ginebra mediante la faraónica obra de ingeniería que ha supuesto la construcción del Gran Colisionador de Hadrones—en inglés Large Hadron Collider o LHC—: la búsqueda del bosón de Higgs, también conocida como “la partícula de Dios”(*).
La mayor parte de este capítulo fue escrito durante la polémica puesta en marcha del LHC, en la que se desató el alarmismo ante la posibilidad de que uno de los experimentos programados diese lugar a la creación de un agujero negro con consecuencias devastadoras para la humanidad.
Me repetiré otra vez: no me interesa debatir si existirá o no el bosón de Higgs, ni que se vaya a crear o no el dichoso agujero negro—es más, seré el primero en admitir que carezco de una base científica sólida: en realidad solo soy un tipo que intenta cultivar algo de sentido común en la vida y eso ya me cuesta bastante. Sin embargo, también es verdad que la falta de una educación científica no impidió a Anton Von Leeuwenhoek—un vendedor de telas que dedicaba los ratos libres al cochino vicio de la autodidáctica—acabar inventando el microscopio, motivado, supongo, simplemente por su curiosidad.
Para el reaccionario medio también diré que tampoco es que me considere yo necesariamente alguien a la altura de Von Leeuwenhoek, claro. Pero lo que es picarme la curiosidad si que me pica bastante, la verdad, y específicamente en este caso me interesaron las dinámicas psicológicas subyacentes a todo el pifostio que se montó con lo del LHC, así como los mitos que parece que dirigen todo el tinglado.
Milenarismo
Una de las creencias más extendidas en la época moderna es la que sitúa a la ciencia en el papel protagonista de lanzar luz sobre el mundo de la superstición y el engaño. Esto—que puede ser cierto hasta cierto punto—contrasta fuertemente con la investigación del profesor David F Noble. Noble es considerado por algunos como uno de los historiadores de la ciencia más importantes de este siglo, aunque su trabajo le ha valido convertirse en una suerte de personaje maldito en círculos académicos americanos.
Verbigracia: Noble fue expulsado del Instituto de Massachusets de Tecnología (MIT) debido a motivos políticos. En su día el polifacético autor y activista Noam Chomsky—quien dispone de una cátedra emérita en dicha organización—declaró que su compañero “era demasiado radical para el MIT”. Cuando Noble contribuyó en una charla sobre la corporativización de los campus universitarios en la Universidad de Ottawa en 2004, varios ejecutivos declararon que “él no era un académico”.
En resumidas cuentas, el trabajo de Noble traza las claves del desarrollo científico y tecnológico en Occidente en estrecha relación con la imposición de la ideología patriarcal y cristiana y el sometimiento a los intereses dominantes del complejo militar-industrial sobre el conjunto de la sociedad.
De la lectura de su libro “La Religión de la Tecnología”, pues, se deriva una inquietante paradoja: si bien se critican desde el estamento científico las ideas apocalípticas que rodean a los experimentos del CERN por irracionales, la propia ciencia moderna encuentra su motor en movimientos apocalípticos de la rama milenarista. Grandes testaferros como Roger Bacon o Isaac Newton trabajaron bajo los auspicios de profecías sobre un innminente fin del mundo, muchas de las cuales pueden creadas en el siglo XI por un abad italiano llamado Joaquín de Fiore—irónicamente además, nos cuenta la Wikipedia, otro autodidacta.
El libro está lleno de matices sutiles y no puedo hacer más que recomendar su lectura, pero intentaremos hacer un resumen en unos pocos puntos:
1) Las artes y las ciencias del medievo se concentran progresivamente en manos de una élite monástica—de género masculino—que se aisla del mundo muchas veces con sentimientos de desprecio explícito hacia el resto de los mortales, como en el caso del mencionado Roger Bacon. Influidos por el desarrollo de la técnica, esta élite tiende a solidificar la idea del mundo como creación y progresivamente concibe la idea de un creador separado de su creación.
2) El mito judeocristiano se basa en la caída del hombre del jardín del Edén, y la promesa de la ascensión a los cielos se incluye al final de la Biblia, en el Libro de las Revelaciones. El proyecto judeocristiano se basa pues en un retorno a la perfección Adánica, y para tal fin, esta élite monástica recomendará el uso de la tecnología al estamento eclesiástico.
3) El programa científico occidental no solo pretende alcanzar la perfección adánica, sino el discernir la naturaleza de Dios mediante el conocimiento y en último término imitarle para poder ser como Él.
Si unimos el desarrollo tecnológico con este conjunto de premisas, básicamente lo que obtenemos es el consabido “a Dios por la ciencia”, que parece guiar a los científicos con tendencias más espirituales.(*) Se deriva también que la inmortalidad del alma se alcanzará a través de la máquina, y quizá sea este proyecto el que está guiando inconscientemente a grupos ideológicos tecnófilos como el formado por los transhumanistas. Incluso podría decirse que algunos buscan de forma plenamente consciente esta meta: por ejemplo, el experto en Inteligencia Artificial y eminente pope futurista Ray Kurzweil asegura en su último libro “Fantastic Voyage: Live Long Enough to Live Forever.” que estamos a unos veinte años de conseguir los avances tecnológicos que nos dotarían de la ansiada inmortalidad.
¿Un lunático? Quizá si, pero desde luego un lunático con un fuerte apoyo del estamento científico, habiendo conseguido un cuantioso número de galardones: por ejemplo, el propio MIT le concedió en 1998 el título de “inventor del año” y en 2001 una beca por el valor de 500,000$—el premio Lemelson-MIT(*). Otras menciones incluyen la Medalla Nacional de Tecnología en 1999, la más alta mención que el presidente de los Estados Unidos puede hacer a un científico. En España ha sido promovido en medios populares de divulgación científica como “Redes” o la revista “Muy Interesante”. De entre las ideas que defiende Kurweil se encuentran la inyección de millones de robots del tamaño de las células sanguíneas—fabricados mediante nanotecnología—que nos mantendrían eternamente jóvenes pululando a través del cuerpo, reparando huesos, arterias y células del cerebro. Otras sutilezas del proceso incluirían la descarga directa desde Internet de actualizaciones genéticas para nuestro organismo.
Kurzweil hizo explícita la premisa ideológica de separar a la naturaleza de Dios en una reciente entrevista:
Desde mi punto de vista, no somos otro animal sujeto a los caprichos de la naturaleza.
Así a bote pronto me da por preguntarme qué opinarán de esto los afectados de cualquier catástrofe natural, o si al Kurzweil le da por pensar de vez en cuando sobre las teorías del colapso del universo o cosas así—dejando de lado la cuestión de si lo de chutarse en vena los nanorobots se ofrecerá a precios populares. Pero vaya: ya que nos hemos puesto a examinar el tema de la inmortalidad, podríamos hablar ahora de la muerte; o mejor dicho: de la negación de la misma.
Ciencia de la Muerte
“La Negación de la Muerte” es precisamente el título de la otro libro fascinante—de hecho y gracias a él, el antropólogo cultural Ernst Becker fue galardonado con el premio Pulitzer. La idea central del texto es que si bien los mecanismos mediante los cuales negamos la muerte son necesarios tanto para nuestra supervivencia como para poder ser funcionales en nuestras vidas la cultura moderna ha hecho algo patológico de esta situación. Lo resume bien el escritor y activista George Monbiot en un artículo homónimo a la obra de Becker:
el miedo a la muerte nos hace protegernos con “mentiras vitales” o con “el blindaje del carácter”. Nos defendemos del terror supremo con proyectos de inmortalidad que estimulan nuestra autoestima y nos dan un significado que se extiende más allá de la muerte. Más de 300 estudios realizados en 15 países parecen confirmar la tesis de Becker. Cuando la gente se enfrenta a imágenes, palabras o cuestiones que les recuerda la muerte, responde reforzando su propia visión del mundo, rechazando a las personas o las ideas que amenazan esa visión y esforzándose más por la autoestima.
Hablaremos de este “blindaje del carácter” en el siguiente capítulo, pero de momento demos la palabra a Becker y de lo que piensa de la gente que como Kurzweil se creen por encima de la naturaleza:
Instalados en la frágil atalaya que nos ha permitido construir la prepotencia de creernos la especie elegida y superior, y la tendencia de percibirnos cercanos a la omnipotencia gracias a la nueva idealización de un desarrollo científico sin fin, conceptualizamos la muerte como algo disonante, como una incoherencia o un absurdo, como un error inadmisible y fuera de lugar que debería remediarse cuanto antes de una vez por todas.
Hagamos ahora un último malabarismo y volvamos al LHC, en concreto al discurso del físico del CERN John Lewis emitido en la parte final del documental—pieza propagandística en la opinión de servidor—en una edición de septiembre de 2008 del programa de la televisión estatal “Informe Semanal”:
El problema para nosotros en el futuro es que el sol acabará de brillar, dentro de unos cinco a diez mil millones de años. Hay dos opciones en ese momento: una de ellas es morirnos; la otra posibilidad es irnos a otro planeta alrededor de otra estrella.
Personalmente considero esta cita como el mejor ejemplo de la disonancia cognitiva ante la muerte de la que habla Becker—y que vendría implícita en el ideario del programa tecnocientífico occidental. En otras palabras: ¿puede alguien ir Ginebra a explicarle a John Lewis que seguramente los que veamos el documental no llegaremos a tan viejos como para ver el sol enfriarse? ¿Puede alguien sugerirle que, de entre todos los problemas hay en el mundo—se me vienen a la cabeza dos mil millones de personas muriéndose de hambre—ese es literalmente el último percance que va a sufrir la Tierra?
La cosa adquiere tintes surrealistas cuando uno se entera de que científicos como Louis Crane y Shawn Westmoreland de la Universidad de Kansas o el físico Franklin Felber de hecho piensan que el generar agujeros negros de forma artificial—básicamente el experimento que suscitó tanta polémica durante la puesta en marcha del LHC—podría ser de hecho la clave para construir motores de hipervelocidad que hagan posible el viaje interestelar. Efectivamente: el tipo de naves a las que se supone que John Lewis se va a subir de aquí diez mil millones de años cuando el sol se enfríe.
¿Es el mito de la ascención a los cielos del que habla el Apocalipsis una excusa para construir naves espaciales? Quizá suene extraño ahora, pero en la segunda parte del libro—la de la mierda cósmica—intentaremos dar un contexto a esta extraña pregunta. De momento sigamos con el tema de los agujeros negros y todo la polémica que se montó con lo del LHC.
En busca del sentido común
Recuperemos lo que decía Monbiot sobre los estudios de gente respondiendo ciegamente ante cuestiones que les recuerdan la muerte con ideas que refuerzan su propia visión del mundo: ¿estaría haciendo esto mismo el director general del CERN, Robert Aymar, cuando ante la alarma social afirmó que “El LHC es seguro y cualquier sugerencia de que sea peligroso es pura ficción”?.
Para ser pura ficción, desde luego han ido pasando cosas desde que se activó el LHC: que si una fuga de helio que paralizó el proyecto—algo que se hizo público solo tras presiones de las agencias de noticias—la intrusión de unos hackers colándose en el sistema informático o mi favorita: al parecer un trozo de pan que un pájaro dejó caer—poéticamente—en una sección exterior de la máquina provocó un cortocircuito en el tendido eléctrico.
¿Aparecerá el dichoso agujero negro que nos succione a todos? Hombre, yo científico ya he dicho que no soy, pero vaya: el sentido común me dice que al menos una pequeña posibilidad existe, en pocas palabras porque formas primigenias de esos mini-agujeros negros ya se han observado anteriormente en otros experimentos similares. Los científicos confían en que la radiación de Hawking detendrá su crecimiento, pero claro, la cosa es que la radiación de Hawking es tan solo una teoría—con muchas papeletas, pero teoría al fin y al cabo. Quiero decir: para comprobar que un experimento destinado a validar el modelo estándar de la física, ¿no es paradójico recurrir a teorías basadas en el propio modelo que queremos validar?
Luego tenemos al científico japonés Michio Kaku—quien por cierto basa sus opiniones sobre las capacidades psi en los juicios del boletín del CSICOP(*)—que en un reciente artículo tranquiliza a los “críticos hiperventiladores” diciendo que no hay ninguna razón para preocuparse, ya que la Madre Naturaleza ha bombardeado a la Tierra desede siempre con rayos cósmicos de mayor potencia que los que se esperan en LHC y que hasta la fecha no ha pasado nada. Este es un razonamiento absolutamente lógico y dentro del sentido común, claro, sobre todo si pensamos por la misma regla de tres que si una madre ha manejado la olla exprés durante toda la vida se le puede dejar hervir a un niño pequeño un par de huevos en la cocina de gas con una olla normal—simplemente porque ésta es menos potente. Sentido común: fácil.
También dice que tranquilos, que los mini-agujeros son muy pequeños y que apenas tienen energía. Pero claro, que digo yo que si van a intentar simular de nuevo el Bing-Bang eso iba de que allí estaba todo el Universo concentrado en un punto muy muy pequeño, ¿no? Y luego según tengo entendido se armó la de Dios, ¿no?. Toda esta gente parece tener bastante claro que no va a pasar nada, claro, pero echando mano del sentido común también me surge la pregunta de que si se realmente supieran lo que va a pasar no harían el experimento, ¿no?.
Dicho de otra forma: no es que yo necesariamente crea que vaya a aparecer el agujero negro y que nos vaya a succionar a todos—joder, espero que no—pero no puedo evitar observar que la disonancia cognitiva que entraña la posibilidad de que algo salga mal el estamento científico responde precisamente negando esa posibilidad—ante lo cual no es de extrañar que gente con un mínimo de sentido común y sangre en las venas reaccione poniendo el grito en el cielo.
Así pues, ante la recomendación de Michio Kaku de “dejar estar a los críticos hiperventiladores”, reaccionaremos hiperventilando y examinaremos seguidamente otra forma de concebir el universo fuera del programa judeocristiano.
Hiperventilación
La ciencia nunca se ha separado de lo que se ha venido a llamar la superstición. Ya no es solo que Thomas Alva Edison dijera dedicar los ratos libres a realizar viajes astrales, lo mismo que Emmanuel Swedenborg (considerado uno de los grandes científicos de la historia) o Kary Mullis (un tipo que tiene un premio Nobel). La cosa viene de más lejos. Consideremos la siguiente narrativa:
Durante mis estudios de medicina fuí voluntario en una clínica psiquiátrica. Decidí estudiar medicina porque leí a Freud y empecé a trabaja en psiquiatría antes de siquiera graduarme. Y mi maestro, que obtuvo esta muestra de Sandoz, estaba interesado en la LSD pero no tenía mucho tiempo, asi que nos utilizó para sus estudios como sujetos de experimentación. (…) Y lo primero que hice en el 56 fue ser voluntario de una sesión de LSD.
(…) Tuve una sesión que fue fascinante al principio: ví una increíble proyección de colores caleidoscópicos con imágenes sugerentes al Islam y a los árabes, vi la ciudad de Granada en algún momento.
(…) veía luces de una intensidad y brillo que jamás habia visto en mi vida, que ni siquiera imaginaba que existiesen. Fue como, sabes, cuando lees literatura mística y hablan de “millones de soles”. Así lo sentí yo: como con la intensidad de la bomba de Hiroshima.
Después mi conciencia salió catapultada fuera de mi cuerpo, y perdí conexión con los investigadores, con la clínica, con Praga, con el planeta entero. Y tuve esta maravillosa experiencia con mi conciencia, abrazando todo, transformándome en El Todo. Luego ya bajando, me volví el universo entero, viajé hasta el Big Bang y tuve experiencias a las que no pude poner nombre hasta que leí acerca de los agujeros negros, agujeros blancos o púlsares: fue una increíble experiencia cósmica. A la vuelta estaba impresionado, y esto fue lo que generó mi interés de toda la vida en los estados alterados de consciencia.
Quien cuenta esto es el psicólogo Stanislav Grof, quien ha estudiado durante más de cincuenta años los estados alterados de consciencia administrando LSD a sus pacientes. Antes de que me digáis que Grof tuvo esta experiencia de consciencia cósmica porque iba drogado, cabría plantearse si la LSD—estructuralmente muy cercana a la serotonina al igual que la DMT—no es sino un catalizador de facultades mentales que pueden producirse de forma natural.
De hecho hay un amplio abanico de técnicas que permiten inducir estados alterados de consciencia que no tienen por qué incluir la ingesta de drogas, como por ejemplo la meditación o sin ir más lejos técnicas respiratorias como la susodicha hiperventilación—Grof rebautizó a su método como respiración holotrópica.
¿Son “los críticos hiperventiladores” de Kaku la respuesta quizá inconsciente de sectores de la sociedad que se resisten a someterse a la mecanización del programa tecnocientífico? En otro de los documentales emitidos por la televisión estatal, Kurzweil explica cómo la humanidad trascenderá la biología para fusionarse con la tecnología. Pero, ¿y si el el universo entero fuera un ente biológico, como parece extraerse de la experiencia de Grof? ¿Y si no fuera una máquina, como vemos a ojos de nuestra ciencia, sino un gran organismo en el que no somos más que pequeñas bacterias E. Coli en simbiosis con el kosmos?(*) ¿Y si la idea de trascender la biología es simplemente errónea porque todo es ya biología?
La noción de que el universo está vivo—intuición a la que llegaron gente que como Grof alteraban la consciencia con o sin drogas—se incluye también en sistemas metafísicos anteriores a la dicotomía creador/creación instaurada por el programa religioso judeocristiano. Hallazgos en el campo de la astrobiología como el descubrimiento de sacáridos en el centro de la galaxia apuntarían—de forma racional, claro está—en esta dirección, en la cual se hallan a día de hoy miles de personas sin titulación académica que les avale.
Puede que dentro de este conjunto de personas se encontrasen los físicos Walter Wagner y Luis Sancho cuando que saltaron al debate público al interponer una demanda al CERN—siendo inmediatamente tildados de charlatanes. Según el sitio web de Sancho:
Las acciones cuánticas tienden a repetirse y extenderse en una red de relaciones que crean una red, una suma de acciones-reacciones entre una serie de puntos orgánicos. El resultado es la estructura común del Universo—una red cuántica de de energía o información. En la Naturaleza, estas redes organizan todo tipo de energia espacial e información temporal en sistemas de creciente complejidad. Los sistemas más complejos estudiados por la ciencia son los super-organismos biológicos. (…) Sostenemos que cualquier organismo es un super-organismo, y que el Universo en sí mismo es otro de estos super-organismos. (…) Los Universos estan hechos de super-organismos llamados galaxias que están a su vez hechas de super-organismos llamados sistemas solares, cuyos planetas están hechos de super-organismos llamados seres vivos, hechos de super-organismos llamados células, hechos de super-organismos llamados moléculas orgánicas, hechas de super-organismos llamados átomos hechos de quarks y electrones energéticos que dan forma a las más pequeñas partículas cuánticas de nuestro Universo.
O sea, más o menos el colocón cósmico de Grof pero con otras palabras.
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… como decía aquel y como decía lo otro.
El caso es que el que a uno no le preocupe lo que pone aquí arriba, lo deja todo más claro y no hace falta andarse por las ramas, total, aquí el público es soberano y puede acabar hablando del tiempo … si, claro, en todos los sentidos, ¿por qué no?.
Así que por ocupar nuestro espacio en el tiempo, lo haremos como lo hacíamos, visitando los tiempos de los demás con la excusa de seguir en el nuestro, aunque aquí cada uno tiene el suyo.
Por no dejarlo soso habrá que darle un repasín o retitular algún titular y, el ritmo será irregular y aleatorio y lo más seguro que se reparará en menor cantidad de links, e incluso basureados con alguno “oficial”, y es que ya hay suficientes noticias “oficiales” que dan para mucho, pero vaya, que:
DECÍAMOS AYER:
…si no lo remediamos, pronto andaremos todos dentro de condones…¿si les sale rentable?…¡seguro!
¡Otro ovni-fiuuu!, ale, a Alemania, ¿voluntarios?…¿pasta?…
Porque alienígena no es, ¿no?
FUENTE:
http://escuadrondelaverdad.wordpress.com/
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matrix Says:
MATRIX REVOLUTIONS, SUPONGO
FUENTE:
http://blogs.putalocura.com/matrix/
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Pues después de ver cómo mucha gente se ha tragado la “miguita”, poco más se puede decir.
FUENTE:
http://www.rafapal.com/
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Suites galácticas en construcción
Y como siempre, a precios populares.
FUENTE:
http://www.muyinteresante.es/
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T-Mobile admite que un empleado ha estado vendiendo datos privados
La información es poder, y dinero.
FUENTE:
http://www.itespresso.es/
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¿Conspiraciones dices?, naaaa, ¿para qué?.
FUENTE:
http://www.neoteo.com/
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Aunque en la portada hay bizarreces para dar y tomar.
FUENTE:
http://www.emisterios.com/
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Pues hasta aquí para cubrir el expediente de momento vale, pero habrá días de hincar el diente a algún titular de modo más extenso o dejar languidecer estos aquí dos días o lo que sea menester.
¿Sabeis algo del último milagro que llega por correo?, dice que una importante cadena de alimentación ofrece un vale de 100 euretes si mandas el mensaje recibido a una lista de ocho, en fins, si vuestro correo aquí es el bueno podeis estar tranquilos…salvo que ofrezcan vales de 6.000 pavos
Talué
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EL COMIENZO
“… Otra figura tiene un rostro del mal …” Se ve como un nazi alemán. Es un Nazi … Sus ojos! Sus ojos. NUNCA HE VISTO ANTES ojos así! “

La cita anterior se realizó bajo hipnosis regresiva por uno de los primeros ’secuestrados UFO’, Barney Hill, que – junto con su esposa Betty — afirmaron haber sido secuestrados por entidades grises en una nave espacial que al parecer se originó en el sistema de estrellas Zeta II Reticuli. Los secuestradores Alien Gris eran obviamente parte del trabajo con el oficial militar de humanos que se encontró con Barney. Este oficial militar fue aparentemente un nazi de pleno derecho, aunque este incidente tuvo lugar 15 años después de que Europa “supuestamente” se había des-Nazificado. Esta cita se encuentra en la enciclopedia paranormal “misterios de la mente, tiempo y espacio”, p. 1379.
Aquellos que están familiarizados con las conexiones entre los nazis y los OVNIs pueden encontrar facilmente el siguiente documento que nunca ha sido presentado a los informes de los experimentos secretos nazis con discos aéreos, y mucho menos los informes de su colaboración secreta con los llamados alienígenas grises años antes de que el corporativo de infiltrados fascistas y simpatizantes lo hicieran dentro de los EE.UU. las Agencias de Inteligencia comenzaron a hacer sus propios tratados con las mismas serpientes “alienigenas”.
Mucha información ha sido expuesta sobre una base bajo 8 niveles subterráneos, Camp Hero cerca de Montauk Point, Long Island, donde al parecer completos-nazis y agentes de la CIA, han estado trabajando en el tiempo-espacio y realizando sofisticados experimentos de manipulación de la mente con microondas de control dirigidas a las grandes poblaciones, que – según los investigadores Al Bielek y Nicholes Preston – están llevando a cabo en mayor grado que nunca. antes bajo la cobertura del proyecto HAARP en Alaska ‘. Se ha dicho que las emisiones de frecuencia inusual se detectaron en todo Los Angeles antes de los disturbios en 1992, poco antes de que estallaran los disturbios, y no son deducciones, fueron parte de una “Operación Garden Plot” un ensayo para establecer la ley marcial en los Estados Unidos con el pretexto de prevenir una guerra potencial de razas en todo el país.

(más…)
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Establezcamos los emergentes cánones del periodista, bloger, posteador y crítico de la conspiración en la actualidad. Refiriéndonos a una época pasada predecimos que “el tiempo de los gurús de la Conspiración ha finalizado”.
Nos refirimos una nueva etapa en la que los periodistas, blogers, posteadores y editores del sector se convierten en algo más que meros transmisores de información, porque “ahora hay que aprender a ser algo más que un escritor, tenemos que grabar videos, hacer fotos, crear opinión o utilizar nuevas redes”. Además, destacaremos el papel del espectador y el consumidor porque “ahora son ellos los críticos”.
Con respecto a las nuevas tecnologías, hablaremos de la dificultad de definir cual es mejor blog o web especializado en conspiración porque “todas aportan algo diferente; aquí estamos muchos conspiracionistas, y todos tenemos diferentes opiniones”
“No tenemos la potestad para establecer cánones porque tenemos muchas mas respuestas y opiniones acerca de la conspiración. Eso es lo más interesante y a lo que nos tenemos que adaptar”,
Y es que la “perdida del columnismo conpiracionista” en detrimento de las nuevas formas y aseguró, que pese a la multiplicidad actual de publicaciones online “no estamos mejor que antes en cuanto a publicaciones en papel”.
Pornuestra parte, en Falsa Libertad mostramos algunos ejemplos del cambio en las informaciones del sector de la conspiración a través de las redes sociales e internet.
La apertura de nuevos mercados para los conpiracionistas que asisten a las ferias es otro de los puntos considerados “importantes para el futuro del conspiracionismo”. “No se entiende el hecho de descartar ningún mercado porque todos son válidos. Las estadísticas hablan de un consumo de conspiración en mujeres muy importante y, además, los jóvenes en Estados Unidos son grandes consumidores”
La creación de eventos de la conspiración produce un marketing “que hay que saber aprovechar porque se otorgan unos reconocimientos a determinados periodistas y blogers que después han de aprovechar en el mercado”.
Pese a ello, consideramos “demasiadas” las ferias que actualmente existen”. Por último otorgamos una gran importancia a la comunicación porque “ningún Blog tiene valor si no hay ninguna comunicación detrás”.
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