Antes de entrar en el meollo, quizá debería explicar un poco del porqué me interesa el 2012. Principalmente me puse en contacto con el discurso a raíz de haber leído un montón de cosas del amigo Terence Mckenna—personaje del cual podéis leer tanto una reseña/promoción de su vida y obra (parte 1, parte 2) como una visión crítica de su persona en la que lo caracterizamos casi como el primo hijoputa del Anticristo.
Vayamos con la batallita: hace algunos años, durante una época bastante descerebrada de mi vida en la que me dedicaba a dibujar unos tebeillos surrealistas bastate hincado de hachís, me salió uno en el que aparecía el Sol lanzando una especie de “tentáculos solares”—con manos en los extremos—sobre las cabezas de los habitantes de la tierra, haciéndoles entrar en una especie de éxtasis. Tiempo más tarde, ya metido de lleno en el discurso de lo extraño—en donde surrealismo y chamanismo se encuentran culito-con-culito—, empecé a pensar que esas otras cuatro o cinco experiencias extrañas que había tenido durante mi adolescencia quizá fuesen de algún modo reales. Y entonces me encontré con un motivo similar al de los “tentáculos solares” fue lo que animó a Carl Jung a adentrarse en la investigación del incosciente colectivo. No repetiré la historia, porque ya la conté en el post sobre sincromisticismo—palabro que no es sino el nombre moderno que le han puesto cuatro frikis que ven demasiadas películas a la noción enunciada por Jung: Salvador Dalí lo llamaba método paranóico-crítico y a mí en su día me dio por llamarlo Visión Psicotrónica™. Nada nuevo bajo el sol, oigan.
Entonces, leyendo sobre el 2012, dí con una teoría que venía a decir que un incremento de la actividad solar en ese año, transportada por las corrientes de plasma de Birkeland—el nombre que la ciencia dio a los susodichos “tentáculos solares”—podría producir cosas raras en la mente de las personas humanas. Cuando leí esto algo me hizo clic en la cabeza: ¡su madre! ¡lo mismo que dibujé en el puñetero comic aquel!
Aquí vino mi primera batería de preguntas: ¿conecté de forma incosciente con algo que estaba por venir? y ¿me convertía eso en una especie de profeta?. Habiendo pasado por una pequeña fase en plan “van a venir trece millones de naves”, más tarde la otra pregunta fue ¿no será todo una paja mental mía, alentada por una juventud semi-autista y la lectura de todas las barbaridades del Terence Mckenna?.
Esta última respuesta parece, claro, la más sensata. Sin embargo, ahí estaban el tebeillo y una pequeña pila de otras experiencias rarucias que me hacían dudar—aparte, claro, de todo un grueso de lecturas sobre temas bizarros que me hacían cada vez más suspender el juicio sobre prácticamente todo. Lo cual me ha llevado a sitios interesantes, todo sea dicho de paso.
Así que no me quedó más remedio que investigar un poco sobre el tema, y lo que sigue es el resultado del proceso. Lo que sí digo, vaya a pasar algo o no, es lo siguiente: a) estoy hasta la poya del 2012 b) no estoy cotizando con esto c) a los que me conozcáis personalmente, que alguno hay: si me véis de aquí al 2012 liderando algún movimiento con la excusa del apocalipsis o la gran revelación del calendario maya por favor pegadme una patada en la boca. Su tabaco gracias.
Los mayas y el 2012
En realidad y propiamente dicho, “los mayas” es algo que no existe: es un término que dieron los cristianos durante la conquista española a un montón de grupos étnicos y que en la actualidad es usado en Latinoamérica para designar un movimiento político unificador de estas etnias—cada una de ellas con tradiciones, lenguaje y e historia particulares. Se trata de una civilización bastante compleja que no puede resumirse en cuatro powerpoints, claro.
El Calendario Maya existe, sí, pero no es que acabe todo él en el 21 de diciembre de 2012. Dentro de este calendario hay un montón de ciclos, y lo que finaliza es concreto es uno de estos ciclos, la llamada Cuenta Larga. Citando desde el ensayo “The 2012 phenomenon” de Sacha Defesche:
Es importante señalar que el llamado Gran Ciclo fue solo un componente menor en un vasto sistema de períodos cronológicos que teóricamente se extieden infinitamente hacia atrás y hacia delante en el tiempo, dentro de un sistema de ciclos temporales que incrementant exponencialmente y que carecen de puntos de inicio o de fin.
La idea de las ciclos de creación o de las eras es un tema que puede encontrarse en muchas mitologías antiguas como la hindú. En concreto, lo que podría considerarse como “la biblia maya”, el Popol Vuh, hace referencia a estos ciclos, y se suele vincular con el tema del final de la Cuenta Larga; sin embargo, estas relaciones son más bien de carácter intuitivo, dado que no se hace mención de la Cuenta Larga en todo el texto.
Debería pensarse también que la cultura “maya” que ha servido como base para todos los estudios sobre el 2012 no ha llegado prístina e impoluta a nuestra época: por ejemplo, durante los siglos XVI y XVII, esta cultura experimentó un sincretismo con las ideas que llevaban allí los misioneros cristianos. Esto es bastante interesante, dado que todo el discurso apocalíptico en el que el fin del mundo es pasado-mañana puede concebirse como un meme milenarista—meme que, como ya se ha explicado anteriormente en otro artículo, es el que ha impulsado durante siglos a la civilización occidental.
Sin embargo sí existe una referencia explícita a la fecha del 21/12/2012 como final de un ciclo en un monumento maya, en concreto en el llamado Monumento 6 en Portuguero. El problema es que está rodeado de misterio; la parte en la que se supone se describe lo que pasará está rota—hecho en el que personalmente me resuenan ecos de broma cósmica mezclada con película de suspense hortera.
¿Invalida todo esto el conocimiento de los mayas? No en mi opinión; sin embargo deberíamos andar con cuidado a la hora de valorar cuánto del material que se presente sobre el tema pueda ser realmente la proyección de la mente occidental judeocristiana sobre la indígena—en “El Misterio de 2012″ incluso se llega a decir que “viviremos en una Nueva Jerusalén”. De este libro en concreto se destila un gran énfasis en el desarrollo tecnológico de la Nueva Era™ que está por venir—discurso que apoyan los principales promotores del congreso este sobre “Ciencia y Espíritu” en España, léase Rafael Palacios y compañía.
Insistiremos de nuevo: el énfasis en la visión de la evolución espiritual humana pareja a la tecnológica es una idea judeocristiana, y es la que nos va a llevar a un nuevo nivel del fascismo tecnócrata en el que nos hallamos inmersos—y remito otra vez al libro “La Religión de la Tecnologia” de David Noble o al resúmen del mismo que se publicó en su día en este vuestro blogs.
Por otra parte, también haríamos bien en profundizar un poco sobre el significado esotérico de todo esto de las eras. Citando desde “The Demons of the Flesh”:
La palabra sánscrita Yuga—así como la griega Aion, usadas dentro de las tradiciones gnósticas—puede ser entendida superficialmente como una era de tiempo. Sin embargo. fundamentalmente se trata de un fenómeno psíquico, un estado eterno que se encuentra fuera del tiempo. El Aeon de Horus de Alesteir Crowley, proclamado por él mismo en 1904 ha creado confusión en los círculos mágicos occidentales, dado que Crowley entendía—de forma incorrecta—que un Aeon era una era cronológica, una coyuntura concreta dentro del tiempo lineal.
Milenarismo y Mayas Galácticos

Parece suceder lo mismo con algunas de las mitologías que rodean al supuesto evento del 2012, en concreto toda la creada por José Argüelles—alguien que dice haberse puesto en contacto con “los Mayas Galácticos” y cree ser el canal en vida de Pacal Votan, un antiguo líder maya que se dice está enterrado en Palenque.
Puede rastrearse esta tendencia milenarista en el trabajo de Argüelles. Por ejemplo, en “El Factor Maya”, Argüelles comenta que “si 144.000 personas respondieran a la llamada de meditar al amanecer del 16 de Agosto de 1987, el mundo sería renovado y la humanidad entraría en una Nueva Era”. El número 144.000 resuena claramente con la idea de los 144.000 sellados del Apocalipsis Cristiano. Esta llamada a la meditación se materializó de hecho en lo que en los círculos de la Nueva Era se conoce como la Convergencia Armónica, que marcaría según Argüelles la cuenta atrás de 26 años hacia el evento del 2012.
Como señala Sacha Defesche en “The 2012 phenomenon”, cuando Argüelles empezó a desarrollar la idea de la Convergencia Armónica en su libro de 1984 “Earth Ascending”, no se hacía referencia a ningún período concreto en el tiempo en el que esta fuera a tener lugar, por lo que se deduce que la idea del evento del 2012 que presenta en 1987 en “El factor maya” tuvo que haberle venido entre esos tres años. Es en ese mismo libro en el que Arguelles reconoce haber tenido un encuentro con Terence Mckenna que le ayudó a comprender la importancia del 2012 en el supuesto evento galáctico-cósmico-universal-sideral—lo cual podría hacernos pensar que toda esta mitología se está generando sobre la marcha.
Además, el propio Mckenna—junto con otra gente como John Major Jenkins o Geoff Stray—señala que el tan traído y llevado Calendario de las 13 Lunas de Argüelles es una interpretación idiosincrática del Calendario Maya; al parecer, y según estos autores, el sistema presentado por Argüelles está fuera de sincronía con el original.
Andrew Collins y el misterio de Cygnus

Siguiendo el curso de mi himbestigación sobre el 2012 dí con un libro apasionante: se trata de “The Cygnus Mystery” de Andrew Collins. Collins es todo un personaje dentro de la escena misterióloga del Reino Unido: ha sido un habitual del punk británico—con banda propia incluida—, ufólogo, y escritor sobre temas relacionados con lo paranormal, el ocultismo o la historia revisionista.
En este libro, calificado por Jeremy Narby como “una aventura intelectual”, Collins traza un patrón entre diversas tradiciones religiosas y chamánicas de la antigüedad en la que se repite la figura del ave celestial—representada como cisne, ganso, águila, grulla—identificada con la constelación del Cisne. La creencia básica se repite en estas tradiciones: la constelación del cisne sería la puerta de entrada en donde las almas de los chamanes y de los muertos acceden al mundo del cielo.
Esto es, claro, un pequeño resumen que no hace justicia a la enorme cantidad de datos ni la minuciosidad en la investigación que ofrece Collins en su texto. Entre estas sorpredentes correlaciones se incluyen sorprendentes lugares comunes de la misteriología como la coincidencia en la disposición de las tres pirámides de Giza con la constelación del Cisne o el encuentro de esta misma coincidencia en el folklore de la ya infame tribu de los Dogón de Mali.
No seré yo quien asegure al 100% que todo esto es verdad—yo soy un himbestigador aficionado, claro—pero el asunto se vuelve todavía más extraño cuando se contempla la situación en el espacio de la constelación del Cisne: esta se halla justo en la vecindad de la Grieta Oscura de la Vía Láctea, que es donde los Mayas concebían el inframundo y que es con lo que todo este discurso sobre el 2012 dice se alineará la Tierra en su eclíptica o lo que sea—si queréis información más precisa sobre esto la buscáis en alguna de las 3 millones de páginas de Internet que existen sobre el tema y luego me la explicáis, porque yo con todo esto de las precesiones y los pifostios de ecuadores galácticos me pierdo.
El asunto se vuelve aún más extraño cuando al final del libro Collins nos introduce en un apasionante debate que está teniendo lugar entre astronomos, presentándonos a Cygnus X-3:
Cygnus X-3 es una poderosa fuente de rayos-X localizada a 37.000 años luz en la constelación de Cygnus. Aunque es sólo la tercera fuente de rayos-x más luminosa en la constelación, después de la famosa Cygnus X-1, se encuentra mucho más apartada, en el lado más alejado de la galaxia, y es opacada por gas interestelar y polvo que hay cerca del plano galáctico. Cuando se corrige por la distancia, parece ser uno de los dos o tres objetos más luminosos de la galaxia.
Lo sorprendente es que parece ser que el flujo de partículas cósmicas que se emite desde Cygnus X-3 parece que apunta directamente sobre la Tierra—partículas que además y por sus características, llegarían aquí prácticamente sin deteriorarse. Collins además consultó los datos geológicos disponibles sobre el impacto de rayos cósmicos en la Tierra y lanza la hipótesis de que períodos de mayor irradiación pueden correlacionarse con períodos de estallido de nuevas formas culturales e incluso con la aparición de glaciaciones—y aquí oímos al descerebrado de Luis Carlos Campos riéndose desde Torrelavega.
Hagámoslo más raro todavía
Sí claro, esta idea de los rayos cósmicos irradiando la Tierra y provocando mutaciones en la humanidad es de tebeo. Sin embargo, el propio Carl Sagan alías “el·amigo·de·los·escépticos” la contemplaba en su libro “La Conexión Cósmica”:
Los rayos cósmicos caen en la atmósfera de la Tierra. Las partículas menos energéticas son absorbidas por la atmósfera o desviadas por el campo magnético de la Tierra. Pero las partículas más energéticas, las que fueron producidas por estrellas de neutrones o supernovas, llegan a la superficie de la Tierra. Y aquí chocan con la vida. Algunos rayos cósmicos penetran a través del material genético de formas de vida en la superficie de nuestro planeta. Estos imprevisibles rayos cósmicos producen cambios, mutaciones, en el material hereditario. Las mutaciones son variaciones en lo que podríamos llamar heliografía, instrucciones hereditarias, contenidas en nuestras propias moléculas de autorreproducción o copia. Igual que si un reloj de buena calidad es golpeado con un martillo repetidas veces, el funcionamiento de la vida no mejorará probablemente bajo tales fortuitos porrazos. Pero, como ocurre algunas veces con los relojes o con los aparatos de televisión, un golpe aplicado al azar mejora su funcionamiento. Resulta perjudicial el vasto conjunto de mutaciones, pero la pequeña fracción de las mismas que son una mejora proporcionan las primeras materias para el avance de la evolución. La vida llegaría a un callejón sin salida al carecer de mutación. Así, en otra forma, la vida en la Tierra está íntimamente ligada a los acontecimientos estelares. Los seres humanos están aquí a causa de los paroxismos que se dan en las estrellas situadas a miles de años-luz de distancia.
Y bueno, sí, sigue siendo de tebeo. Literalmente. El blogger “sincromístico” Chris Knowles—autor del libro “Our Gods Wear Spandex”, en donde entre otras cosas te enteras que unos cuantos guionistas de Marvel andaban metidos en el ocultismo—piensa que Jack Kirby fue una especie de visionario conectado con las dimensiones chamánico-arquetípicas, y claro, visto así lo de los rayos cósmicos irradiando a los Cuatro Fantásticos puede percibirse desde esa óptica surrealista que tanto nos gusta por aquí. Podéis leer más sobre el tema en este magnífico ensayo titulado “Mindbomb: The Dreaming Mind and the Gate of the Gods”. Sin desperdicio.
Un rayo de sol oh oh oh …

Si a estas alturas no os habéis perdido entre todo este puñado de divagaciones y seguís teniendo en mente lo que os comentaba al principio sobre los tebeillos rarucios que me impulsaron a meterme en toda esta mierda, comprenderéis que me haya interesado en el aspecto, llamémoslo, psico-cósmico del percal del 2012.
En este fragmento de “The Electric Body”, Robert O.Becker cuenta como estudió la relación entre las perturbaciones del campo magnético terrestre debidas a tormentas magnéticas en el Sol y la tasa de admitidos en los hospitales psiquiátricos. No solo ingresaban mayor número de pacientes justo tras las perturbaciones magnéticas, sino que la actitud de los que se hallaban ya ingresados variaba considerablemente.
Y aquí viene lo irónico del asunto: se sabe que durante las tormentas solares la incidencia de rayos cósmicos desciende significativamente sobre la Tierra. Sí claro, decían que en el 2012 se esperaban un pico máximo en la actividad solar en lo que llevábamos de siglo, pero ahora eso parece no ser así. De hecho ahora dicen que se espera una de las tormentas solares más débiles desde 1928—y digo que esto es irónico porque de hecho esto significaría que la incidencia de rayos cósmicos sería mayor.
De hecho se ha hablado bastante últimamente sobre como los científicos se hallaban sorprendidos por los mínimos de actividad que ha tenido el Sol durante el último año. Esto se une a las inquietantes mediciones que vienen a decir que la heliosfera—que sería el escudo que protege al Sistema Solar de la influencia de rayos cósmicos—se ha debilitado en un veinticinco por ciento durante la última década y se halla ahora mismo en el punto más bajo desde el inicio de la carrera espacial.
Pajotes Galácticos

Hay algo con el meme de 2012 y es que es el primer gran meme de internet. No hace falta demasiada imaginación para darse cuenta de que el acceso casi instantáneo a la miríada de información que contiene la red cambiará radicalmente la Tierra. Pero veamos también de donde viene la Internet: es producto de una cultura básicamente imperialista, dominada por hombres y orientada a una economía de guerra. Recordemoslo: Internet comenzó siendo ARPANET, una red militar de los EEUU.
Dándonos un chapuzón en las ideas de Wilhelm Reich, podríamos afirmar que la líbido es la energía que subyace a todo movimiento de la especie humana, y si analizamos en concreto la líbido que se mueve en Internet nos daremos cuenta que es en su gran mayoría una líbido másculina. Tampoco hace falta ser un lumbreras para darse cuenta de que el porno—una forma de excitación diseñado principalmente pensando en la mente masculina—es uno de los motores principales de la Red.
¿Podría ser la expectación de esa gran tormenta solar del 2012 una proyección de la líbido masculina? Llevándolo la pregunta un poco más lejos: ¿podría ser la idea de gran cambio en un punto concreto del tiempo la proyección del orgasmo masculino llevada a la religión? ¿No sería fácil entonces la propagación de este meme en un medio surgido en el seno de una cultura con estas características cuyas dinámicas se sustentan básicamente por un amplio porcentaje de pajeros?
Y aquí viene lo bueno. Cito desde este fascinante artículo:
Estas tormentas [solares], aunque minúsculas, afectan las ondas cerebrales y los niveles hormonales, provocando un número diferente de reacciones, predominantemente en hombres. Aunque algunas mujeres puedan de hecho experimentar cambios durante estas tormentas, ellas parecen verse menos afectadas por el comportamiento del Sol.
Reaccionando a los cambios hormonales, algunos hombres pueden volverse más irritables y agresivos, mientras que otros se vuelven más creativos. Un incremento en la actividad solar puede incrementar los episodios psicóticos en indivíduos que sufren de estados psicológicos inestables. (…)
Pero estas reacciones no aparecen aisladas en algunos desafortunados individuos sensibles. La evidencia sugiere que las guerras y los conflictos internacionales a menudo surgen cuando estas manchas solares se forman o desaparecen rápidamente, dado que es en estos momentos cuando se dan tormentas geomagnéticas más intensas.
Del último párrafo me surgen dudas; realmente pienso que hay individuos más propensos que otros a verse afectados por este tipo de dinámicas—los, digamos, con inclinación hacia la experiencia chamánica. Sin embargo sus estados anímicos se extienden al resto de la sociedad porque es precisamente este conjunto de personas las que suele ocupar posiciones políticas, artísticas o de coordinación dentro de la misma—¿alguien recuerda que Bush era un tipo que decía que hablaba con Dios?
Sí hola … ¿está Dios? ¿Se podría poner?
Volvamos de nuevo a Terence McKenna—y esto empieza a ser cansino ya. Básicamente el tipo creó la teoría de la TimeWave Zero porque se puso hasta el culo de plantas alucinógenas y una voz en su cabeza le explicó como montarla. Mckenna situaba a estas voces en lo que él bautizó como el hiperespacio—que es otro nombre para las dimensiones que se encuentran más allá de la experiencia cotidiana. El mismo Mckenna argumenta que él no ha sido el único y que gran parte de la cultura terrestre viene de hecho de esas dimensiones.
En el libro “Beyond 2012″ Geoff Stray recopila otros tantos testimonios de personas que, durante algún trance psíquico o alguna ECM (Experiencia cercana a la Muerte) volvieron con información sobre el supuesto evento del 2012. El movimiento que promocionan en España Rafael Palacios y compañía está encabezado por una medium que dice estar en contacto con la Federación Galáctica, la historia de la cual es bastante curiosa. Extraído de “Realidad Daimónica” de Patrick Harpur:
En 1954, el doctor Charles A. Langhead, médico de la universidad de Michigan, empezó a comunicarse con una serie de entidades del espacio exterior, en gran parte a través de médiums en trance. De esta rica mezcla de ufología y espiritismo surgió una entidad fundamental llamada Ashtar, miembro de alto rango de la Federación Intergaláctica, cuyas profecías—hay que reconocer que menores y personales—se hicieron todas realidad.Es éste un truco daimónico habitual: a verdaderas revelaciones, como un conocimiento íntimo de las vidas privadas de los receptores o bien predicciones precisas—aunque triviales—de acontecimientos futuros, las siguen—cuando el receptor ya está convencido de la verdad de los mensajes—revelaciones falsas o delirios. Ashtar anunció de pronto que el mundo se acabaría el 21 de diciembre de 1954. Unas cuantas personas, incluidos el doctor Langhead y sus amigos, se salvarían gracias a unas naves espaciales. Naturalmente, se reunieron el día señalado a la espera de ser rescatados, después de avisar a la prensa. (Les dijeron, por cierto, que no llevaran metal. Recordemos la aversión de los seres feéricos por el metal.) Y se quedaron esperando … No cabe duda de que la prensa se rió un buen rato a su costa.
A finales del año pasado la Federación Galáctica anunciaría—por medio de la canalizadora australiana Blossom Child—que el 14 de Octubre se iba a llevar a cabo el Primer Contacto con la humanidad. Huelga decir que de nuevo no pasó nada, pero aún así toda esta gente insiste en su creencia en esta Federación que lleva más de medio siglo diciendo que va a bajar pasado mañana. La pregunta es obvia, pues: ¿es todo el mundo en el hiperespacio—incluídos los Mayas Galácticos—sincero? Hombre, yo conocer allí no conozco nadie, pero por sentido común al menos lo dudaría, claro.
Faltaban los OVNIs
Si habéis estado atentos a ediciones anteriores de mondopsicotrónico sabréis a estas alturas que en el tema OVNI da mucho de sí y que puede ser algo un poco más complejo que la idea de extraterrestres visitándonos con platillos voladores. Autores como Jacques Valleé o John Keel especulan con que el fenómeno podría ser en parte debido a la interacción de seres ultraterrestres—seres más avanzados que nosotros y que serían según estos autores los protagonistas del folklore de los cuentos de hadas o las entidades a las que hacen referencia las culturas chamánicas de todo el globo.
¿Podríamos identificar la tierra de las hadas con el hiperespacio de Mckenna? Puede ser, y quizá el gran salto que pueda producirse gracias a Internet es el inicio de la comprensión de las dinámicas de este. En este sentido, volveré una vez más a la idea de los “tentáculos solares”/corrientes de Birkeland. Desde este artículo extraído de la página Thunderbolts of the Gods:
Los científicos modernos han hallado que el Sol tiene una conexión eléctrica plasmática que se enrrolla sobre los polos magnéticos de la Tierra y que provoca tormentas electromagnéticas.
Curiosamente, las antiguas tradiciones mitológicas y cosmológicas han anticipado el descubrimiento de estos vientos solares y corrientes de Birkeland cuando hablaban de “cuerdas” y cordeles que unían al Sol y la Tierra. En la tradición antigua de la India, los tres mundos—tierra, aire y cielo—están unidas al Sol mediante una cuerda “por la que los Devas suben y bajan por estos mundos, usando las ‘luces universales’ como peldaños”.
En el libro mencionado más arriba, Andrew Collins identifica el axis mundi de las mitologías antiguas con el meridiano magnético terrestre. En algunas representaciones, este Axis Mundi aparece representado como un árbol en cuya copa aparece un ave celeste. ¿Podría ser esto una representación de la conexión de la tierra con Cygnus X3? Nah, a estas alturas casi que prefiero ni pensarlo.
No es solo eso, sino que al parece la Tierra responde abriéndose de par en par a estos vientos solares, algo que ha sorprendido recientemente a los astrofísicos:
Es por ello que no lo creen: el viento solar presiona la magnetósfera de la Tierra casi directamente por encima del Ecuador, en donde el campo magnético de nuestro planeta apunta hacia el Norte. Suponga entonces que un paquete de magnetismo solar se precipita, y que apunta también hacia el Norte. Los dos campos deberían de reforzarse mutuamente, fortaleciendo las defensas del campo magnético terrestre y cerrando la puerta de entrada al viento solar. En el lenguaje de la física del espacio, un campo magnético solar que apunta hacia el Norte se conoce como un “IMF del Norte” —Northern Interplanetary Magnetic Field o Campo Magnético Interplanetario del Norte, en idioma español— y es sinónimo de ¡escudos arriba!
“Así, imagine nuestra sorpresa cuando al llegar un IMF del Norte, los escudos bajaron en lugar de subir”, dijo Sibeck. “Esto le da un giro completo a nuestro entendimiento de las cosas”.
¿Estaríamos dando pasos hacia la cartografía de las dinámicas del hiperespacio? ¿Estaríamos empezando a comprender las dinámicas materiales de la experiencia chamánica, en donde el acceso a otros mundos muchas veces descritos como de ciencia ficción tienen lugar? En este sentido, me pareció curiosa un pasaje que ofrece Jacques Valleé en “Revelations” en donde nombra la teoría de Morris K. Jessup—otro astrónomo metido a ufólogo—de que la fuente de los OVNIs sería el punto neutral entre el sistema Tierra-Luna-Sol.
¿Descabellado? A la que buscas un poco por Internet te das cuenta de que hay gente moviéndose a niveles muy extraños. Por ejemplo, en este hilo de DMTNexus hay gente de distintas partes del mundo experimentando con viajes sincronizados al hiperespacio—y si te pones a buscar un poco más a fondo seguro que encuentras de todo.

Vale majete, ¿va a pasar algo en el 2012?
Mi respuesta sigue siendo la misma: no lo sé. La creencia está generada, y parece que todos y cada uno de los discursos de lo bizarro conectan de alguna manera con el 2012 de marras. Lo sensato es pensar que toda la energía generada por la creencia en el evento será dirigida para ser aprovechada por alguna hipotética agenda, o quizá por un conjunto variado de hipotéticas agendas, así que tampoco es descabellado pensar que sí se materializará en algo en real—y si pensáis en la próxima explosión hipertecnológica junto con todo el bizarrismo del que estamos hablando esto puede ser algo muy raro.
El trabajo pues radicaría en valorar las opciones, ver que nuevas mapas o herramientas tendríamos disponibles ante estos hipotéticos sucesos y bueno, sí, como dicen por ahí: conectar con los otros. Quizá no deberíamos buscar el evento de 2012 en lo grande, sino en el grueso de experiencias extrañas que seguramente viviran los jóvenes mutantes conforme se aproxime la susodicha fecha, a la par que se vaya desatando la locura colectiva al permear este discurso en el colectivo social—locura colectiva que admito no sé seguro si se dará, pero que vaya: papeletas las hay, y bastantes.
Sí, quizá el meme del 2012 sirva como una especie de gran catalizador para un sentimiento místico que no encuentra lugar en el discurso de la realidad consensuada. Mucha gente puede quedarse con el DVD, pero la cosas se vuelven más interesantes cuando se empieza a profundizar en esto de las tradiciones místicas. Por mi parte, la conclusión funcional a la que he llegado puede verse reflejada en esta cita extraída del libro “The Demons of the Flesh” con la que concluiré la primer parte de este artículo:
Los sacerdotes aztecas de México enseñaban que en el temible tiempo del Quinto Sol, el Cosmos sería exterminado. Desde la posición estratégica de ventaja del camino de la mano izquierda estos periodos de aparente desolación externa son bienvenidos, incluso de forma entusiasta, de forma en que son reconocidos como procesos internos de extrema auto-metamorfosis, en los que se destruyen realidades establecidas para crear deliberadamente nuevos estados del ser.
Supongo que volveré a daros la brasa con la segunda parte del mismo cuando estrenen la película en noviembre, con la que espero será la penúltima entrada de mondopsicotronico. Dejo un hilo abierto en el foro por si me queréis insultar alguien y adiós muy buenas. Mientras tanto, si queréis mi consejo, ya sabéis:





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